¡Cuidado con crear una nueva burbuja!

Hace no tanto tiempo, apenas diez años, vivíamos en plena locura de la burbuja inmobiliaria. Visto desde hoy, nos resulta extraño que en aquella época nadie o casi nadie viese como una barbaridad que, por ejemplo, en el año 2.005 en España se levantásen tantas viviendas como en Francia, Alemania y Reino Unido juntos. Y los que lo denunciamos eramos fuertemente criticados (A mí alguno que otro me llamó "ecologista coñazo")
Semejante despropósito fue promovido por los gobiernos de José María Aznar (PP) y José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE) (en contra de la opinión generalizada que solo culpa al primero) y por la mayoría de administraciones regionales y municipales. Semejante desatino político, aliñado con una lista interminable de casos de corrupción y un terrible deterioro del medio ambiente, fue el principal factor que potenció esta crisis cuyos efectos devastadores son de sobra conocidos y que aún estamos padeciendo.
Ahora que los datos apuntan a una recuperación económica (no tiene sentido negarlo y hay que alegrarse por aquellos ciudadanos que de ella se beneficien), no puedo dejar de hacerme la siguiente pregunta: ¿Habremos aprendido la lección? Mucho me tempo que no, al menos observando lo que proponen los distintos partidos y lo que la mayor parte de la ciudadanía no termina de acertar al exigir.
Lo que ningún partido dice, ni siquiera los nuevos que están haciendo tanto ruido (o al menos, no le dan la importancia debida), es que hoy, igual que entonces, nuestro modelo sigue basándose sobre todo en dos sectores: el servicios y el de la construcción. Es en ellos en los que más, con diferencia, ha bajado el paro en el último año.
Centrándonos en el segundo de ellos: ¿Tiene sentido volver a construir de forma masiva cuando no se ha acabado de asimilar el stock de viviendas de la anterior burbuja? ¿Y el deterioro ambiental que provocaría en un país tan privilegiado en enclaves naturales como España, en lo que basa gran parte de su atractivo turístico? El mismo escenario que entonces y, no lo olvidemos, la misma vulnerabilidad de la economía ante cualquier "crack" exterior por centrar el potencial económico en solo dos sectores. O lo que es lo mismo, "poner todos los huevos en el mismo cesto". La recuperación de hoy puede ser el desastre del mañana si se continúa por este camino. Entrar en una dinámica de crecimiento de cualquier manera es, por lo tanto, propio de gobiernos irresponsables. (Cuidado también con otras burbujas, como las de deuda).
Hay soluciones y estoy convencido de que pueden venir de la investigación, innovación y desarrollo aplicadas a la economía verde: infraestructuras como los Techos Verdes, eficiencia energética de las viviendas, energías renovables, turismo sostenible, movilidad responsable, alimentación ecológica, etc. De este modo, estaríamos creando una economía más sólida: Según el CSIC, los territorios menos vulnerables a la crisis en España han sido aquellos con una economía más diversificada, que mantuvieron una industria renovada que favorece la innovación, como son las provincias del litoral atlántico y Navarra. A la vez, estaríamos también haciendo frente al mayor desafío que tenemos como especie y ante el que no hay ni un minuto que perder: el cambio climático. 
Ya hay profesionales que, de forma silenciosa, están trabajando en todo ello sin que salgan apenas en los medios catastrofistas. Tenemos potencial suficiente para ello y unos socios europeos de los que aprender por su mayor experiencia en estas tecnologías: Suiza, Suecia, Alemania, Austria...
Tan solo hace falta que pongamos cada uno nuestro grano de arena y con grandes dosis de espíritu crítico mostremos a nuestros políticos la importancia de adaptar el modelo productivo a los nuevos tiempos. Se trata de algo más que de cifras. ¿Vamos a seguir votando a partidos como PP, PSOE, Podemos, ciudadanos o IU, entre otros, que ni tan siquiera hablan de ello?

Enrique Ballesteros Fernández es biólogo, experto TIC en turismo sostenible y escritor


Fotografía ©Javier Vidal Bajo Licencia CreativeCommons BY 2.0

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