La cañada del lobo

Dijo Cézanne que el paisaje se vuelve humano, que se convierte en un ser viviente y pensante dentro de nosotros. Mirador privilegiado a las mejores vistas de la Costa pero también a sus heridas, sus excesos, a los anhelos de quienes la habitaron y habitan, en pocos lugares es esto tan cierto como en La Cañada del Lobo. 

Esta es una de las rutas de senderismo más conocidas de la Costa del Sol. Se encuentra en la Sierra de Torremolinos aunque comienza muy cerca del Cementerio Nuevo de Arroyo de la Miel, localidad que pertenece al municipio de Benalmádena. 

Nosotros cogimos el bus desde Málaga al municipio torremolinense (M-110) y desde allí otro que nos llevó al inicio de la ruta, a Santángelo (M-124, la penúltima parada). Este se encuentra muy bien señalizado, existiendo un cartel que indica la dirección hacia el antiguo albergue de la Cañada del lobo junto a paneles informativos acerca de qué ver en la zona.

Ya desde el principio del recorrido se hace notar su pendiente que es prácticamente el único factor de dificultad de la ruta, mirando esta hacia arriba en un 80% del trayecto con algunos tramos que pueden resultar duros a quien no tenga las piernas acostumbradas a los embates de la montaña. No obstante, esta pendiente, al menos en esta parte, es asfaltada.

Transcurre estos primeros metros atravesando un gran bosque de pinos, encinas, alcornoques, acebuches... A ambos lados del río de asfalto, pequeños “precipicios “rocosos que dejan ver los estratos de la geología, las grietas, las cavidades, incluso arenas. Radiografías del alma de la piedra dejada al desnudo por el bisturí de los hombres.

A mitad del recorrido aparece una señalización que nos da la permite elegir entre continuar hacia el mirador de la Cañada del Lobo o bien hacer el sendero del Puerto de las Ovejas, ruta de senderismo que, sin duda, nos apuntamos para otra ocasión.

El cantueso, la aulaga, la coscoja o la mejorana o el palmito son integrantes de lujo del monte mediterráneo que tan bien representa esta ruta, aunque hay que decir que acompañados por otros visitantes no tan ideales. Y es que, durante el recorrido van apareciendo ejemplares de Yuca elephantipes o Cortaderia selloana (el plumero de la pampa), especies invasoras, todo un peligro para la supervivencia de la biodiversidad y que, sin duda, las administraciones deberían tomarse más en serio.

A medida que vamos ascendiendo se van haciendo notar los miradores con el protagonismo de un mar inmenso y brillante por el sol, tan solo escoltado por unos edificios tan agolpados como minúsculos desde las alturas.

En un punto, el camino se divide con tres señales: Benalmádena, Alhaurín de la Torre y Sendero Puertos de Torremolinos. Será la segunda la que nos lleve hasta nuestro destino. 

Ya no quedará prácticamente nada para llegar a la bifurcación: albergue/refugio de la Cañada del lobo (instalaciones que, desgraciadamente, permanecen cerradas). Tendremos que seguir la flecha del primero de ellos (la que señala a la derecha). En la zona, también podemos ver una torre de vigilancia, un aula de naturaleza y dos miradores más.

Ya en la cumbre, el camino ha perdido su característica pendiente y se convierte en un paseo para disfrutar de todo cuanto nos rodea. Tan solo el viento, que soplaba con furia esa mañana, hizo que no apeteciera permanecer allí mucho más tiempo.

Las Sierras de Tejeda y Almijara, el Desfiladero de los Gaitanes o Sierra Nevada son protagonistas a lo lejos de las vistas que nos regala uno de los miradores más espectaculares de la provincia de Málaga: el presidido por el gran lobo blanco, la estatua homenaje al Canis lupus ignatus aullando en piedra a más de 600m del nivel del mar.

Un lugar desde el que contemplar el vuelo de aviones que parecieran salir de una montaña tras la que se encuentra el Aeropuerto de Málaga, la herida abierta en la tierra de las canteras de Alhaurín de la Torre, el urbanismo descontrolado y masificado de la costa. Es un paisaje en gran medida humano, pero no por eso menos auténtico. Ni menos bello. 

Para la vuelta, regresamos por el mismo camino. Y cuando pensábamos que ya lo habíamos visto todo, que aquello era un trámite necesario para el regreso a casa, aparecen a un lado de la carretera un grupo de cabras montesas. Junto al águila calzada, el cernícalo común, la gineta, el zorro o el sapillo pintojo conforman un maravilloso elenco de la fauna de estas sierras.

Un sendero asequible para toda la familia, un enclave vital para entender el monte mediterráneo y sus amenazas para el que algunas voces piden más protección, miradores espectaculares al mar de Málaga y su provincia. La de la Cañada del lobo, una ruta que no deberías perderte.






La invasora Yuca elephantipes

La invasora Cortaderia selloana



Cantera

El mirador de la Cañada del lobo

Capra pyrenaica



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