La alegría de tener cerca Los Montes de Málaga.




















Es curioso, muchas veces nos acostumbramos a vivir rodeados de auténticas joyas que no siempre valoramos y pensamos que siempre han estado ahí. Recuerdo como una vez, ante una vieja fotografía de principios del siglo XX, a alguien le sorpre
ndió ver lo que hoy es esa masa verde, ese pulmón de pinos que nos da tanta vida y oxigeno como una tierra yerma, seca, sin vegetación. Fue tan sólo en 1.930 cuando se llevaron a cabo las reforestaciones con pino carrasco para hacer frente a las continuas inundaciones que sufría la ciudad tras las talas que se llevaron a cabo después de la reconquista. Es decir, anteayer.

Nuestros abuelos no conocieron quizás de niños ese paraíso para los sentidos que tenemos tan cerca, con esas verdes y vigorosas copas de pinos, encinas, alcornoques, moviéndose a la par que el viento, sobrevoladas por elegantes rapaces, por el águila calzada, por la culebrera, transitadas con cariño, sin hacer ruido, sin llamar la atención por un reptil antiguo donde los haya, en peligro de extinción, el camaleón. Nuestros Montes de Málaga, nuestro pasado y nuestro presente, en definitiva, unidos por el verde de nuestra biodiversidad. A disfrutar.



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